Echaba de menos todo lo que había formado parte de mi. Ahora ya no lo tenía todo. Me faltaba algunos recuerdos que me hacían ser yo. Sí, era añoranza por lo que me había formado. Ahora ya no podía ser yo. O.. ¿era otro yo? Quizás.
La cuestión se presentaba diferente; tenía que hacer algo para ser mi antiguo yo. Pero sabía que si lo conseguía no podría avanzar a más. Las limitaciones eran esas; el tiempo. El tiempo que había descendido en mi.
El tiempo va y viene y se vuelve a ir. Todos formamos parte de un segundo, limitado por el segundo que viene detrás. Todo fluye, nada permanece. Todo es cambiante, todo es... ahora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario