30 de octubre de 2011

Just in time.

Echaba de menos todo lo que había formado parte de mi. Ahora ya no lo tenía todo. Me faltaba algunos recuerdos que me hacían ser yo. Sí, era añoranza por lo que me había formado. Ahora ya no podía ser yo. O.. ¿era otro yo? Quizás.


La cuestión se presentaba diferente; tenía que hacer algo para ser mi antiguo yo. Pero sabía que si lo conseguía no podría avanzar a más. Las limitaciones eran esas; el tiempo. El tiempo que había descendido en mi.


El tiempo va y viene y se vuelve a ir. Todos formamos parte de un segundo, limitado por el segundo que viene detrás. Todo fluye, nada permanece. Todo es cambiante, todo es... ahora.



29 de octubre de 2011

Me senté en aquel banco de otoño, viendo como pasaba mi vida, acompañada de unas palomitas. La vida se me presentaba emocionante, por el echo de que no sabía lo que me ocurriría de aquí a un segundo. Me decidí calzarme unos buenos zapatos, para pisar terreno firme y enfrentarme a la montaña rusa que me montaba. ¿Experiencia? Ninguna.


Solamente me calcé unos zapatos y al final me hicieron daño.





- Sonrie un poco más...- me siguió pidiendo - ... un poco más todavía. Como si quisieras forzar una sonrisa desmesurada..
Yo lo hice y sentí como me tiraban los músculos de la cara.
- El ejercicio que te propongo - me dijo - es que no te quites esa sonrisa hasta el final de tus días... Son nada más que unos cuantos años más. ¿De acuerdo?
mmmmmm:)


Si tú saltas, yo salto! :)




Una de las cosas que más me gustan sobre las fotografías es recordar la historia que existió horas, minutos, segundos... antes de ser tomadas.

28 de octubre de 2011

Las lagrimas del cielo descendían sobre mi. ¿Triste?. -Sí, era incertidumbre.
Este insólito día, había podido remover en mi todo lo que tenía dentro; unas cuantos objetivos desperdigados, mi destreza, pequeños recuerdos y toda una vida por delante para descubrir... ¿qué cosas? Nadie me lo sabía sacar.Pensé en comerme una naranja... para exprimirme y sacar todas esas cosas que no sé sacar!

Y tenía que ser enseguida... pero ya era demasiado tiempo. 

El tiempo me exprimía a mi.

27 de octubre de 2011

El Otoño me había recriminado todo sus derechos. 


La Primavera me los había florecido.


¿A quién creer? 


El tiempo estaba loco... loco por saber lo que había en un segundo de distancia.