5 de mayo de 2013

Veo, que desde el último día que vine por aquí, no ha cambiado mucho. Los árboles tienen más hojas,adornados con sus flores, pajaritos y mariposas revoloteando por ahí, los mismos bancos, los mismos atardeceres, pero siguen ahí, donde los dejé.

Sin embargo, el paso del tiempo y las personas hacen que resulte diferente.

Tic, tac, tic, tac,... Resuena mi reloj mientras estoy sentada en mi rinconcito. A lo mejor pensamos que perdemos el tiempo, pero todo tiene su porque. La gente pierde el tiempo por su pasado, por lo que han hecho y la verdad pienso, que deberíamos medirlo por todas las cosas que vamos a hacer.

Me gustaría que nos parásemos a pensar en los pequeños detalles.

Otra parte del tiempo, lo malgastamos en preparar cosas grandes... Para luego dedicarte a superar esa inmensidad hasta no poder superarla. 

Y es que el poder del tiempo reside en esas pequeñas cosas. El movimiento por el cual se cae un hoja, la sonrisa que desprende una persona, los abrazos sin una causa justificada, dar una caricia sin querer queriendo, una llamada inesperada, pasear juntos agarrados de la mano, el afecto ate dos personas mayores, la amabilidad entre una madre e hijo, la complicidad entre dos amigos, la risa contagiosa, los ánimos, las miradas, estas palabras, los hechos.

Y saber que esas cosas son importantes ya que hacen que el tiempo no nos importa y desaparezca por instantes,... Y hace que el tiempo no te esté pisando los talones...




1 comentario:

  1. INCREÍBLEMENTE CIERTO.
    Gracias por hacer que siempre que lea tus escritos siempre tenga una sensación u otra.

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