Descendía en las mejillas, notando como poco a poco me moría.
Se moría un sentimiento.
Estaba compuesta por muchas emociones, las cuales llegaban a su fin. Pero solo,
ella, podría hacer que naciesen otra vez.
¿Cómo y cuándo nacen estas emociones? Las emociones son momentos efímeros,
que se los lleva el viento. No somos capaces de parar ese tiempo. No estamos
capacitados de quedarnos con su esencia. No somos lo suficiente como para
regalarnos ese capricho de permanecer en ellas.
Y...et voilá.
Adiós. Adiós al pasado. Adiós lo que un día ha sido tuyo y que ha volado.
Adiós a todas esas personas que han formado parte de tu camino, pero que solo
tú puedes acabarlo. Adiós a las oportunidades que te han hecho disfrutar de lo
que es la vida. Adiós a los fracasos que te han hecho aprender. Adiós a los
recuerdos que creías tener. Adiós a tu mediocridad de creer que estas como
quieres estar, porque nunca lo llegaras a estar.
Aspiramos a tener un momento eterno. Aspiramos a llegar a entender lo que
es el “nunca” y el “para siempre”. Solo sabes que es así cuando estás seguro de
no poseer algo, entonces es cuando empieza a cobrar sentido esas magnitudes tan
infinitas.
Momentos así, no vendrán. Momentos mágicos que se desvanecerán. Por los
sentimientos, son las emociones que un día creíamos anhelar.
Los
sentimientos son perfectos. Están hechos para que la ente los tenga en momentos
determinados y en momentos clave, los cuales.. Adiós,.. Ya no los tendrás
jamás. Ni la intensidad ni el modo, podrán hacerte sentir como antes te han hecho sentir.

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